24 abr. 2014

No se le puede poner título a lo que todavía no tiene nombre

Llego a la casa. Me desnudo. Me voy sacando los bosques y los cansancios de encima. No prendo la luz. Me arrincono entre tu mirada y la pared. El gato también me mira. Tengo el cuerpo sucio. Los ríos se convocan en mi cuarto. Se ríen de mis manchas. De todavía andar cargando con tu mirada. Como si ya no tuviera con todas las fotos y los recuerdos. Temo que de repente aparezca tu voz. Recordar alguna de tus palabras. Quedar en evidencia frente al mundo que también me mira. Que también se ríe. Que me ahoga con un humo insmenso. Un humo que borra todo menos tu mirada que no se quiere ir. Que se va a ir a acostar conmigo. Otra noche sin dormir. Otra noche sin árboles. Otra noche sin el ruido que hacen las montañas cuando están cansadas. Otra noche sin sueños limpios en el que todos mueren. Porque ahora todos mueren. Menos vos. 





   

16 abr. 2014

IV

Todo era noche oscura. Yo era carne sin tiempo. Eternidad tibia. Me abrí al medio. Vi estrellas. Subí al techo y me acerqué a la luna. Alcanzó con el viento suave en la cara. Me olvidé de mis piernas y de los hijos que no tuve. Fui el animal de la noche. Viví en todos los rincones. Atravesé todos los cuerpos. Fui los sueños y el aliento de todos los animales. Me fui olvodando de quién era. Si alguna vez había tenido madre padre o abuela. Ya no pude hablar. A penas el polvo me acariciaba. Viví en la tierra en el agua y en las hojas de todos los árboles. Hasta que los cortaron.