Este es un barrio de casas
lindas y bien pintadas. De gente buena pero que no abre sus puertas a
desconocidos. Que cocinan a sus animales luego de engordarlos. Y no convida. No
hay sobras en la basura porque se tragan hasta los huesos. Acá no se come ni se
duerme, dicen los carteles. Y este no puede ser el lugar. Estos bancos no son
mi cama. En este pasto no puede jugar el gato. Acá no se puede dormir porque
las estrellas brillan más que en otro lado y nosotros dos necesitamos mucha
oscuridad. Porque en la oscuridad nos olvidamos de nosotros mismos. Dejamos de
existir. No hay hambre ni dolor ni llagas en los pies. Necesitamos el sueño
para seguir.
13 may 2012
30 abr 2012
Nocturno en otro cuerpo III
Cierro la puerta y no miro.
Atrás quedás vos y yo como sombras junto al árbol de navidad que armamos por
primera vez en nuestra primera casa. Metí pocas cosas en la mochila además del
gato que no maúlla porque sabe que ahora vamos a estar los dos solos.
Sé que quedó el puzle por
armar. Me habías perdido dos piezas y ahí empezó todo. Tuvimos que mover los
muebles, desarmar la casa, expulsarnos, revolver la basura y el polvo de abajo
de la cama. Y estabas con las piezas en la mano, pero yo no te vi. Yo me olvidé
de las piezas perdidas.
Y cerré la puerta y tiré la
llave. Y corrí un poco por si me salías a buscar y me cinchabas de la mochila.
Pero no saliste, ni siquiera a buscar la llave, ni a despedirte del gato. Te
habrás ido a terminar de armar el puzle vos, porque siempre quisiste robarme
esos momentos de terminar una obra. Y cuando saliste seguro yo ya estaba lejos.
Ya estaba en otra casa. Estaba en otra cama comiendo con otros platos comida de
otras personas. Y el gato se adaptó bien. No lloró ninguna noche.
28 abr 2012
26 abr 2012
Nocturno en otro cuerpo II
Tu cuerpo y el mío son iguales.
Las mismas marcas. El mismo tiempo. Por eso ni nos miramos. Basta con abrir la
puerta y entrar.
Pero hoy pusiste espejos por toda
la casa. Querías que fuéramos más. Que nos multiplicara la mirada porque la
cama vacía te asusta. Nos asusta. Porque las caricias de cuatro manos son pocas
y preferís la multitud. Yo no voy a protestar. Ya lo habíamos acordado. Por eso
me preparé y puse en la mochila todo lo que tenía en mi casa.
Solo te pido que prendas la luz
de la lámpara que te regalé hace mucho tiempo, cuando nos queríamos. Me trae
recuerdos y a los gatos les gusta. Busco la primera alfombra y me recuesto. Me
miro mi cuerpo acostado en el piso. Mis múltiples manos. Mis reflejos que se
pierden.
Estás calentando el agua que no
termina de hervir. Me gritás desde lejos que ya va, que busque algo para hacer
y no se me ocurre nada. Los gatos están dormidos y no se dieron cuenta de que
ya llegué, que yo no vivo con ellos. Voy al baño a ver cómo está todo. Pienso
que cambiaste la cortina porque venía yo. Abro el botiquín para ver las
pastillas. El interior del botiquín me muestra sus problemas ocultos. Sus
secretos. Sus miedos. Sus enfermedades. Agarro algún frasco para probar. Si son
verdes las tomo, pienso.
Vuelvo al comedor y estamos los
gatos y todos mis yo. Ya no se escucha el agua hirviendo.
21 abr 2012
Nocturno en otro cuerpo I
se escapa en la noche.
la mirada felina.
nunca pudo dejarme una notita
que no fuera un poema.
nunca me dio un beso
de despedida.
se escapa en la noche
sus última palabras
que no sé si sueño
o escucho
o se me olvidan.
mi mirada canina.
no quiero que se vaya
entre las sombras.
no quiero que se olvide
al cruzar el portón.
hoy no le escondí la llave
y tomé varias pastillas.
hoy se me abrió
una grieta tan adentro
que por ahí se me escapó todo.
la mirada gato entre las hojas.
la mirada perro merodeando la basura.
los huesos de la noche.
la lengua que lame en busca de calor
de sudor salado de un cuerpo que duerme.
los versos en la mesa
que dejan los pasos
de sombra
en la noche
de de invierno
que ya no fue.
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