13 may 2012

Nocturno en otro cuerpo VII


Este es un barrio de casas lindas y bien pintadas. De gente buena pero que no abre sus puertas a desconocidos. Que cocinan a sus animales luego de engordarlos. Y no convida. No hay sobras en la basura porque se tragan hasta los huesos. Acá no se come ni se duerme, dicen los carteles. Y este no puede ser el lugar. Estos bancos no son mi cama. En este pasto no puede jugar el gato. Acá no se puede dormir porque las estrellas brillan más que en otro lado y nosotros dos necesitamos mucha oscuridad. Porque en la oscuridad nos olvidamos de nosotros mismos. Dejamos de existir. No hay hambre ni dolor ni llagas en los pies. Necesitamos el sueño para seguir.

30 abr 2012

Nocturno en otro cuerpo III


Cierro la puerta y no miro. Atrás quedás vos y yo como sombras junto al árbol de navidad que armamos por primera vez en nuestra primera casa. Metí pocas cosas en la mochila además del gato que no maúlla porque sabe que ahora vamos a estar los dos solos.

Sé que quedó el puzle por armar. Me habías perdido dos piezas y ahí empezó todo. Tuvimos que mover los muebles, desarmar la casa, expulsarnos, revolver la basura y el polvo de abajo de la cama. Y estabas con las piezas en la mano, pero yo no te vi. Yo me olvidé de las piezas perdidas.

Y cerré la puerta y tiré la llave. Y corrí un poco por si me salías a buscar y me cinchabas de la mochila. Pero no saliste, ni siquiera a buscar la llave, ni a despedirte del gato. Te habrás ido a terminar de armar el puzle vos, porque siempre quisiste robarme esos momentos de terminar una obra. Y cuando saliste seguro yo ya estaba lejos. Ya estaba en otra casa. Estaba en otra cama comiendo con otros platos comida de otras personas. Y el gato se adaptó bien. No lloró ninguna noche.     

28 abr 2012

Una pasión




Ahorrarse comentarios sobre el audio y el canturreo en inglés. 
Es solo felicidad.

***

26 abr 2012

Nocturno en otro cuerpo II


Tu cuerpo y el mío son iguales. Las mismas marcas. El mismo tiempo. Por eso ni nos miramos. Basta con abrir la puerta y entrar.

Pero hoy pusiste espejos por toda la casa. Querías que fuéramos más. Que nos multiplicara la mirada porque la cama vacía te asusta. Nos asusta. Porque las caricias de cuatro manos son pocas y preferís la multitud. Yo no voy a protestar. Ya lo habíamos acordado. Por eso me preparé y puse en la mochila todo lo que tenía en mi casa.

Solo te pido que prendas la luz de la lámpara que te regalé hace mucho tiempo, cuando nos queríamos. Me trae recuerdos y a los gatos les gusta. Busco la primera alfombra y me recuesto. Me miro mi cuerpo acostado en el piso. Mis múltiples manos. Mis reflejos que se pierden.

Estás calentando el agua que no termina de hervir. Me gritás desde lejos que ya va, que busque algo para hacer y no se me ocurre nada. Los gatos están dormidos y no se dieron cuenta de que ya llegué, que yo no vivo con ellos. Voy al baño a ver cómo está todo. Pienso que cambiaste la cortina porque venía yo. Abro el botiquín para ver las pastillas. El interior del botiquín me muestra sus problemas ocultos. Sus secretos. Sus miedos. Sus enfermedades. Agarro algún frasco para probar. Si son verdes las tomo, pienso.

Vuelvo al comedor y estamos los gatos y todos mis yo. Ya no se escucha el agua hirviendo.     

21 abr 2012

Nocturno en otro cuerpo I

se escapa en la noche.
la mirada felina.
nunca pudo dejarme una notita
que no fuera un poema.
nunca me dio un beso
de despedida.

se escapa en la noche
sus última palabras
que no sé si sueño 
o escucho 
o se me olvidan.
mi mirada canina.

no quiero que se vaya
entre las sombras.
no quiero que se olvide
al cruzar el portón.

hoy no le escondí la llave
y tomé varias pastillas.
hoy se me abrió
una grieta tan adentro
que por ahí se me escapó todo.

la mirada gato entre las hojas.
la mirada perro merodeando la basura.
los huesos de la noche.
la lengua que lame en busca de calor
de sudor salado de un cuerpo que duerme.
los versos en la mesa
que dejan los pasos 
de sombra
en la noche 
de de invierno
que ya no fue.